I
Ella había llorado todo el día. De pronto comprendí que intentar entenderla era el camino equivocado. Pretender entender es un grave error, sólo amar existe . La tomé con fuerza pero con sumo cuidado y la tendí sobre mi cuerpo en el lecho de la tarde, acariciándola como a una niñita que podría morir de debilidad.
Entonces levantó levemente su cabeza y una de sus lágrimas cayó sobre mi rostro, sobresaltándome; revelándome con violencia, de una vez y para siempre, la desnudez.
II
«Esta te gusta?» me preguntó Flora, extendiéndome una revista pornográfica europea. «Sí, realmente es bonita» dije mientras contemplaba la foto de una rubia helada que bajaba sus bragas sin pudor. «¿Y esta? ¿Y esta otra?». Me preguntó entonces mi novia, mi dealer porno. Me preguntó sobre cada actriz que recordaba, sobre cada amiga suya y cada amiga mía, sobre cada mujer que cruzábamos en la calle, me preguntó por qué, qué haría con cada una de ellas. Extasiada, angustiada, asombrada, de que yo pudiera localizar mi deseo en esa película clase C comprada de baratas en un sex-shop.
Preguntándome de alguna manera «¿qué lugar ocupo yo en todo esto?». Y no habiendo en el mundo respuesta capaz de satisfacerle.
III
Nunca fui un tipo con suerte. Pero dice Bukowsky que aún los desafortunados, en una noche de borrachera, pueden cambiar la cosa. Jamás me sirvieron los consejos de los amigos acerca de la manera adecuada de conquistar a una chica. Pero esa noche entré al bar y vi a mi Ofelia sola e indeciblemente bella entre los neones. Le acerqué mi copa. Creí que le diría algo impresionante; pero sólo pude susurrarle al oído «Estoy solo y perdido y buscando un camino a casa». Entonces caminamos juntos a través de las calles del invierno en busca de cualquier lugar que prometiera tibiezas. Los años han pasado y las cosas no han cambiado mucho. Sigo solo y perdido y buscando un camino a casa.
© Javier Galarza
Viajando con la Azafata del Tren Fantasma
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*Sol Carlos Notaro, 2009*
(A Joselo Luna)
Fuimos aquel loco Ramses VII entrando en el baño de la Perla del Once y
compusimos la balsa; aquel que se esco...




los poemas





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«ella lo despertó a las seis de la mañana y dijo: te gusta ruth?».las mujeres siempre preguntamos algo cuya respuesta no podremos soportar.
y es tan bello no entenderlas...
Entré en este... Pero espero no entrar más...
Saluditos
hola veronika, todos tenemos miedo, no es grave. el desafío es tal vez ir más allá de ese miedo.
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