
FOTOGRAFÍAS: SALLY MANN (1951, LEXINGTON, VIRGINIA. ESTADOS UNIDOS)

La tarde caía sobre el caserón de Once.
Pol y yo habíamos estado riendo todo el día, escuchando a Tom Waits, hablando de Boris Vian y de chicas.
Pero las certezas se desvanecen a la entrada de la noche.
En un momento parece estar a punto de hacerme una revelación.
«Me gustaría que vos también te enamoraras» dice mientras camina hacia la biblioteca y toma una bella edición de un libro de arte de la fotógrafa Sally Mann.
Estuvimos toda la noche en silencio viendo fotos de niñas desnudas. Sintiendo quizás ese dolor que produce la belleza. La tristeza de lo que no se podrá abarcar jamás.

Cuando luego de ocho años de distanciamiento me reencontré con Luis, lo noté bellamente envejecido. Estaba más delgado, con menos cabello y sus ojos claros demostraban cuánto había vivido. Una barba delicada en su rostro huesudo terminaba por afirmar que ya éramos hombres y no podríamos sustentar nuestra renovada amistad en locuras adolescentes.
Su padre estaba enfermo de cáncer y yo andaba perdido, llenando hojas en mi escritorio. La noche en que me enteré de la muerte del papá, llamé a dos chicas que habían sido sus novias. Y en su casa había otra ex amante.
Sentí que la calidez que le estábamos proporcionando aliviaba en algo su dolor. Como si le estuviéramos creando por amor un pequeño mundo de tibieza. Mientras transcurría la noche, hablando con los ojos humedecidos, pensé que ese era el mejor regalo que le podía hacer a mi amigo.
Como decía el poeta Nestor Perlongher: «No queremos que nos persigan ni que nos maten ni que nos curen ni que nos analicen ni que nos toleren ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen.»
El amor nos devela.Demuestra con violencia que pese a todos nuestros esfuerzos, somos aquello que no podemos controlar.
Por allí andan los imbéciles, los cobardes, cuidándose de que tu aliento no los alcance, que tu saliva no les transmita algún germen que les destruya la tarjeta de crédito. Que tu sangre, justamente tu sangre, (la prueba definitiva de tu vida), no los contamine. Que no grites, ni llores, ni te alteres demasiado para no demostrarles quienes son de una vez por todas. Ese abismo que se abre bajo sus vidas compradas en cuotas en supermercados de Taiwan, definitivamente anestesiadas en las cámaras de la estupidez. 
¿Para qué sirven un amigo o una amiga incapaces de abrazarte o lamerte cuando los necesitás en la madrugada? Si se niegan a sostener los restos de tu corazón o a ternurar tu cuerpo dolido...
Correr desesperadamente por las calles en busca de un teléfono. Deambular por las estaciones vacías, patear puertas en los andenes.
Arrebatos.
Voy perdiendo tu nombre. Por el cenicero vacío de colillas rojas. Por el inmutable silencio del teléfono.
CUESTIÓN DE PERPECTIVA: ¿Por qué pienso que todo sería mejor si estuvieras aquí? Te vas. Como si te hicieras pequeña caminando hacia el crepúsculo.
(Estalla todo tu sistema de creencias. Es descubrir que pese a todos los esfuerzos UNO ES AQUELLO QUE NO PUEDE CONTROLAR )





los poemas





18 compartimentos:
imágenes fuertes, de una "belleza convulsiva", lo terrible de esa conjugación en un cuerpo núbil,
exacerbando un punto de angustia ante lo incomprensible, el punto
de la herida de amor, el punto del
cuchillo que deja atrás una geografía de vida
Lilián
la belleza convulsiva de bretón, lilián. el talento de la bellísima fotógrafa sally mann en las tomas que hace de sus hijos (y que obviamente le acarreó problemas con los conservadores de usa) está en la idea rimbaudiana de fijar vértigos. la poesía de lo inapresable. la sugerencia infinita. lo... inabarcable...
"El dolor que produce la belleza..." Estas palabras me recuerdan el verso de Rilke: "La belleza es el principio de lo terrible, lo que apenas podemos soportar..."
"sostener los restos del corazón o ternurar el cuerpo dolido..."
Demandas donde el verbo se transforma, para dar cabida a un sentimiento que lo excede.
El amor nos deja frágiles como niños, "somos aquello que no podemos controlar"
Un placer el texto y las imágenes.
Liliana.
me gusta esta sorpresa, las imagenes, las palabras...
belleza que causa dolor...
Abrazos
Great!
Altos recuerdos de noches envueltos en gráciles fantasías sostenidas unicamente por la encantadora sensación de que nos aproximábamos segundo a segundo a un mundo soñado.
Luego cumplimos algunos sueños.
Y luego fuimos librados a la suerte.
LILIANA: que acertada tu reflexión. gracias una vez más, querida liliana.
KAROL: así lo siento karol, tal vez el dolor de lo inapresable...
POL: querido amigo, como tu dices, luego de aquellos momentos inabarcables la vida se encargó de jugarnos sus cartas...
No debe ser casual que acabe de escribir sobre la violencia de la belleza y me encuentre con éste link. Marguerite Duras y el Mal de la Muerte donde la perfección de la belleza insitan al asesinato, tientan a la muerte, llaman al mal.
Bellos recuerdos transmitidos, Bellisimas imágenes.
"Belleza" mucho mas que una sola palabra.
Un abrazo.
Vanesa Aldunate
A mí lo que me conmueve es la mirada y la pose infantil como si fueran adultos. Son niños que son mirados cuando miran desde otra edad.
abrazo, javier, por publicar estas imágenes.
ema
vanesa y ema, les agradezco enormemente por transmitir sus miradas. abrazos.
cuánto haya de inabarcable en este mundo, es lo único que no merecemos perder.
suya.
creo lo mismo que usted sibila. porque esas dimensiones de lo inabarcable nos conectan con la magia del mundo que en algùn lugar, lo se, esperan por nosotros. suyo.
que buenas fotos!!!!!!!esa dejadez de los chicos de pasar el tiempo, y las poses estan buenismas, de jugar en serio, y tambiém me gustó lo q escribiste,
saludos
gracias alejandra, me alegra mucho. es cierto lo que dices del tiempo, instaura un otro transcurrir, no?
pienso, después de tantos cuerpos, será que duele lo bello porque no se abarca, como duele el tu del poeta que siempre lejos, bello habla.
el tu más hermoso, alguien que se ha ido.
Ese tu dicho por sustracción, LELI, la vida que se despliega preguntándonos si estamos a su altura.
Lo que muestran las fotos es también una rebeldía innata en los ojos de esos niños que parece la perdemos con los años. esa rebeldía y capacidad de soportar cualquier circunstancia. tenemos que redescubrirla, sin opción, en la adultez porque es lo que nos salva de lo abominable que nos rodea, que con los años ya va teniendo nombre y cuerpo.
también el cuerpo niño es un contraste con el cuerpo del padre o de la abuela que deja de funcionar porque el paso del tiempo ha hecho lo suyo.
!Que la niñez sea siempre el lugar!
gracias javier
Sea MARIANA, por esa mirada salvaje, libre de todo condicionamiento, todo eso que la vida se empeña en doblegar.
“Uno es aquello que no puede controlar” ¿Dónde esta omnipotencia del hombre? en el amor, que nos demuestra que somos una parte del todo
eduprecidente con c
Publicar un comentario en la entrada